Imhotep, un personaje singular del Egipto faraónico

José Luis Doménech

Un hombre de baja cuna, que llegó a ser visir, arquitecto, médico y astrónomo, siendo uno de los pocos mortales egipcios divinizados.

En la III Dinastía, durante el Imperio Antiguo, reinó durante 19 años el faraón Djoser, el cual tuvo la suerte de contar como visir, quizás al hombre más sabio de toda la historia del Antiguo Egipto: Imhotep.

Sus conocimientos abarcaron disciplinas diversas como la de arquitecto, médico, astrónomo y un largo etcétera de títulos, concedidos por su faraón y señor, premiando su enorme fidelidad y capacidad de trabajo.
Su obra cumbre en arquitectura, fue la construcción de un suntuoso complejo funerario y la primera pirámide conocida: la 
pirámide escalonada de Saqqara. A partir de esta construcción, surgieron en dinastías posteriores las famosas pirámides que todos conocemos.

Aun no se ha encontrado su tumba (lo más seguro es que esté en las cercanías del lugar funerario antes citado), por lo que cuando se habla de Imhotep, hay que discernir de las fuentes encontradas tangibles y de la tradición, con connotaciones siempre dentro de la nebulosa de la duda. Su cultura también abarcaba la escritura, especialmente la de carácter sagrado y mágico de los ideogramas egipcios. Se sabe a través de papiros encontrados, que los escribas del Antiguo Egipto, a lo largo de las diversas dinastías y periodos históricos, derramaban unas gotas de tinta en su honor, antes de iniciar sus escritos, fuera cual fuera el tema de trabajo.


Imhotep y el concepto divino de la escritura del Antiguo Egipto

El carácter mágico y sagrado de los ideogramas egipcios, es una peculiaridad que ningún otro pueblo de la historia de la antigüedad, ha conseguido emular. Los sacerdotes denominaban a esta escritura Medu Necher, que viene a decirr Palabras venidas del dios.

El conocimiento de la escritura jeroglífica, se pierde en las oscuras raíces que tras el velo de lo desconocido y hasta los descubrimientos de Champollion, se ocultan en los misterios del origen de la civilización egipcia del tiempo predinástico. Sin embargo, existe una corriente de egiptólogos, que piensan que el misterioso personaje que pudo inventar este tipo de escritura, pudiera haber sido Imhotep.

Los últimos descubrimientos arqueológicos y las consiguientes investigaciones hacen sospechar que los primeros destellos de la presencia de la escritura, se debían a determinadas transacciones comerciales por las que algunos productos o especies, eran etiquetados de una forma muy simple, con unos pocos signos usados como referencia.

De entre la poca documentación encontrada, una tradición egipcia relacionada con Imhotep, explica de la manera que este sabio extraordinario, recibió del cielo un libro mágico. Esta situación proviene de la tradición y como es natural solamente es tomada en consideración por los estudiosos, para poder englobar toda la información que se tiene sobre Imhotep. Y es que este hombre tan inteligente, entre otros cargos desempeñaba en el entramado religioso de su época, el de Portador de lo que el cielo trae.

Poco después del reinado del faraón Djoser y el visir Imhotep, no tardaron en aparecer en las paredes de algunas pirámides, los conocidos Libro de los Muertos

Imhotep con el paso de los siglos adquiere la personalidad de dios

Entre muchas de sus cualidades y sapiencia, al parecer Imhotep conocía la ciencia médica de su tiempo, ya que otro de sus títulos era El más célebre medico de los vivos. Pasado el tiempo, y bajo el reinado del faraón Micerinos, en la IV Dinastía en pleno Imperio Antiguo, se le consideraba como un semi dios.

La plena apoteosis de Imhotep, llega en el periodo persa allá por el 525 a.C., año en el que Egipto fue conquistado por Cambises y se convirtió en una provincia persa. Más tarde, en el periodo griego, fue aclamado definitivamente con el apelativo de Dios de la Medicina y se convierte como miembro de la gran triada de Menfis, que incluye también a Ptah y Sekhmet. Su madre Khredounkh y su esposa Ronpe-Nofret, son a su vez aclamadas como madre y esposa del dios Imhotep.

Con el tiempo, los egipcios del periodo helénico pasaron a denominarlo también Imhutes y posteriormente Asclepios, según las referencias del historiador J.G. Milne en su libro Encyclopaedia of Religions and Ethics (c. VI, p. 380). Probablemente su tumba, aun no encontrada en las inmediaciones de Saqqara, se pudo convertir en un lugar de peregrinación religiosa. Imhotep no deja de abarcar todo un gran enigma debido a la escasa documentación obtenida, ya que la III Dinastía nos ha dejado poca información y también por el hecho de no haberse descubierto su tumba, la cual de bien seguro, aportaría muchos datos a la historia del Antiguo Egipto.

Solo nos quedan dudas esotéricas. Como Portador de lo que el cielo trae, ¿estaban incluidas las claves de la escritura, en el misterioso libro que Imhotep recibió de las manos de los dioses celestes? ¿Se encontrará en su sepulcro, cuando aparezca, algún pergamino o tablilla conteniendo el enigmático libro sagrado de los dioses?