La Vida de los Incas  
¿Dónde está la región Inca?

Autor: Teem Wing Yip

 

Los Andes albergaron el imperio de los Incas desde la prehestoria hasta los inicios del siglo XVI, cuando llegaron los españoles. La región era entre Colombia y Chile, con una altidud de más de 8.000 metros. Las mayores alturas se encuentran en las regiones más occidentales de los Andes, entre Argentina y Chile.Al oeste de los Andes hay selvas tropicales en Colombia, Ecuador y el Norte del Perú.
 Desde la costa Peruana hasta el Chile central, hay un variable desierto costero cortado por valles transversales. Hacia el Este de los Andes se encuentra el río Amazonas y sus afluentes.

  ¿De dónde eran los Incas?

Existen numerosas versiones sobre el origen de los incas. Según los mitos y la arqueología, la civilizacion inca se llamaba el Tawantinsuyu, que significa "las cuatro partes del mundo".

Hay evidencia de una larga ocupación humana, y 1.000 años antes de Cristo ya existía la agricultura. Antes del surgimiento del Tawantinsuyu, existieron diversos grupos étnicos, por ejemplo los Ayarmaca, los Alcavizas y los Sahuasiray, algunos de los cuales han sido mejor identificados que otros. Los mitos diferenciándolos de los incas, y se consideran como grupos independientes.

Cuando el dios Wiraqocha había ordenado el mundo, los hombres salieron de abajo de la tierra. Habia cuatro parejas que salieron de la cueva: Ayar Cache-Mama Guaco, Ayar Oche Cura, Ayar Auca-Ragua Ocllo, y Ayar Manco-Mama Ocllo. Cada uno de ellos llevaba unas alabardas de oro (Tupa Yauri), vestían ropa fina borada en oro (cumbi), y llevaban al cuello unas bolsas borada en oro, con unas hondas. Las mujeres usaban joyerías, por ejemplo los alfileres (tupu), también adornos de oro.

La puerta del sol, Tiahuanaco (Bolivia)

De la casa de producimiento (pacaritampu) fueron a un cerro nombrado Guanacaure y sus faldas fueron empleadas para sembríos de papas. Desde la cumbre del Guanacaure, Ayar Cahe tiró unas piedras con su honda, quebrando cuatro cerros y haciendo cuatro quebradas en ellos. Después de esta demonstración de fuerza, sus compañeros decidieron librarse de él. Dicieron que tenían que regresar a Pacaritampu para recoger algunos objectos de oro que allí habían quedado en la cueva de donde salieron originalmente.

Cuando Ayar Cache ingresó a la cueva, sus compañeros cubrieron la entrada de la cueva con una gran losa y Ayar Cache trató de salir sin éxito. Luego, sus compañeros volvieron a Guanacaure donde estuvieron un año. Después de un año se mudaron a otra quebrada llamada Matagua. Desde allí descendieron al valle del Cuzco, donde vivía Alcaviza con un grupo de trienta indios.

Ayar Oche quedó en Guanacaure y voló hasta el cielo para ver su padre, el sol. Ayar Oche fue al sol para cambiar el nombre de Ayar Manco en Manco Capac.

Ayar Oche, Ayar Auca y las cuatro mujeres llegaron al Cuzco, donde se establecieron después de negociar con Alcaviza, quien aceptó su identificación de “hijos del sol”. Antes de llegar al Cuzco, los Ayar, ahora seis, habían pasado por un pequeño pueblo donde se sembraba coca y ají. Una vez establecidos en el Cuzco, Manco Capac y sus hermanos hicieron una casa en el lugar donde después se levantaría la casa del sol (Coricancha). Luego de ello, sembraron maíz.

Manco Capac fue el primer rey de los Incas, y los reyes subsiguentes (Inkas) eran sus descendientes.

   La religion

Los incas creían que si el espacio horizontal estaba dividido en dos partes, cada una de ellas subdividida en otras dos, el mundo aparecía compuesto por tres planos: Hana pacha (el mundo de arriba), Kay pacha (el mundo de aquí), y Ucu pacho o Urin Pacha (el mundo de abajo). La palabra pacha significa a la vez ‘tiempo’ y ‘espacio’.

Pachamama es reconocida como la divinidad de la tiera (madre tierra), productora de alimentos e a veces identificadacomo una niña pequeña. Pachamama vive bajo la tiera y en el interior de las montañas.

Wiraqocha es la única divinidad ubicable en el mundo de arriba y es la divinidad más importante. Wiraqocha es una divinidad claramente celeste y con caraterísticas solares. En los mitos que venían de Cuzco, Wiraqocha dividió el mundo en cuatro partes: Chinchaysuyu (al oeste), Collasuyu (al este), Antisuyu (al norte) y Cuntisuyu (al sur). Después, ordenó salir a los hombres de las cuevas, de las fuentes, del subsuelo en las regiones del Chinchaysuyu y Collasuyu. Luego, Wiraqocha seguía el camino del sol, perdiéndose en el océano y quedaba después en el cielo.

La interacción entre Wiraqocha y Pachamama resolvía en buena cuenta la dualidad cielo-tierra y Kay pancha era la resultante de esa vinculación.

A causa de la dualidad cielo-tierra, tenía que haber una forma de comunicación entre ambos planos del mundo. Entre las formas de comunicación las más conocidas eran el rayo y el arco iris y la serpiente. También el Inka era un punto de comunicación entre los planos del mundo porque era el hijo del sol. También, habían sacerdotes que hicieron rituales para comunicar entre los dioses y los humanos.

   Una historia breve

   Los reyes de los Incas

  1. Manco Capac

  2. Sinchi Roca
  3. Lloque Yupanqui
  4. Mayta Capac
  5. Capac Yupanqui
  6. Inca Roca
  7. Yahuar Huacac
  8. Viracocha Inca
  9. Pachakutec Inca Yupanqui
  10. Topa Inca Yupanqui
  11. Huana Capac
  12. Huascar
  13. Atahuallpa.


Manco Capac

 

 

 

 


Pachactec

 

 

 

 


Atahualpa

 

 

 

 

   La sociedad

Los incas se dividían en los ayllus. Un ayllu era una familia extensa que consistía de familias nucleares que descendían de una sola pareja de antepasados remotos. Cada ayllu guardaba en algún lugar sagrado, por ejemplo en una cueva, a la momia de ese primer progenitor y fundador del grupo, al que llamaban malqui. Hacían lo mismo con las de sus antepasados más cercanos. Como el fundador había sido el primer guía y jefe, los del ayllu reconocían la misma autoridad en sus descendientes, a los que les daban el nombre de curaca, el mayor de todos, que tenía un rango superior dentro del ayllu.

Es muy difícil determinar el número de familias nucleares y de habitantes que componían cada ayllu. Hubo ayllus de 20 personas y otros de 600. En la población integrada, había un orden de importancia y número: agricultores, pastores y artesanos. Vivían desde las costas hasta lugares que superaban los 4.200 metros. Las comunicaciones para comunicarse unos con otros estaban aseguradas a través de vías naturales cercanas a ríos y por valles que corren de este a oeste.

En el ayllu el hombre no era considerado como entidad individual, separado de la masa. Lo más importante era el concepto de colectividad. Cada persona tenía derechos y obligaciones colectivos o comunes: el derecho de la tierra, vivienda, matrimonio y vestido. Sin embargo, había algunos a quienes se les podía suspender sus beneficios, ventajas y obligaciones, por ejemplo expulsándolos por negligencias e infracciones sociales cometidas. Estas personas desheredados se convertían en vagabundos-mendigos o en bandoleros para sobrevivir, hasta que su ayllu, si es que lo creía conveniente, les perdonaba y readmitía.

Dentro del ayllu, funcionaban el ayni (reciprocidad) y la minga (colectivismo), dos formas de trabajo que generaban bastante auto suficiencia. El ayni permitía que jamás tuvieran problemas con el suministro de mano de obra, ni sintieran necesidad de pagar dinero para obtener el trabajo. La minga construía canales, puentes, senderos, templos etc., de servicio comunal.

   La alimentación y las bebidas

En el ayllu la gente no moría de hambre. Sus proteínas las sacaban y obtenían de mariscos y peces de mar, ríos y lagos. Los consumían inmediatamente después de pescarlas, o bien deshidratadas o saladas, en cuyo condición podían transportarlos para venderlos en lo más interno de las altas montañas. El pejerrey, extraído de lagos y ríos, era uno de los platos exquisitos. Comían poca carne, pero comían carnes de venado, lobo marino, zorros y llamas. La carne de llamas la consumían fresca, pero preferían deshidrata para guardarla por mucho tiempo. En el norte las iguanas eran las delicadezas. En la selva alta comían la carne del sajino y monos. También en ciertas partes criaban perros exclusivamente para aprovechar su carne.

Como carbohidrados, los Incas comían muchas papas y maíz, con los que hacían variadísimas preparaciones. Gracias a la nutrición de la papa, el producto más importante de las tierras altas, no se produja la deficiencia nutricional en la población andina, desde la costa a la sierra. La maíz no era solamente un buen alimento: el maíz era necesario para un serie de necesidades ceremoniales y rituales, por ejemplo en las fiestas y los rito de iniciación.

En su dieta, conocían muchas verduras. Mostraban preferencia por las algas marinas y por diversas variedades de ají, desde el menos picante al más ardiente, todos ellos disecados y enjuntos para su larga conservación. Las verduras eran cultivadas y también venían de la selva, y conocían muchas frutas domesticas. Las vitaminas y minerales prevenían la ceguera y el escorbuto. También las verduras tenían propiedades medicinales: diurética y lazante, con eficaces efectos en las afecciones del hígado, vejiga y riñones y para la expulsión de lombrices. Las algas marinas, como todos los alimentos de origen marino, contenían muchas vitaminas importantes, proteínas, carbohidratos, grasas, minerales etc., y nacían y crecían de forma natural.

La bebida preferida fue la asua o upi o acja o yamor tocto, llamada comúnmente chicha por los europeanos. Para prepararla, primero fermentaban el maíz seco humedeciéndose con agua y colocándolo entre hojas de achira. Cuando germinaba brotándole raicillas lo retiraban para secarlo, quedando convertida en jora. Después molían la mayor parte de ella y otra la mascaban para que la diastasa de la saliva motivara el fermento. En tal estado era echada en ollas con abundante agua para hervirla por unas horas. Una vez fría, en cuyo estado recibía el nombre de sarayumbia, se la vertía en tinajas para su maceración. El grado de fuerza alcohólica lo conseguían según los días que duraba la fermentación en los tinajas, colocados en un rincón de la habitación en un sitio abrigado. Al sedimento en el fondo del tinaja, se le decía mamaasua (madre de la asua), utilizado para acelerar el fermento de las posteriores.

Se consuma mucha asua en ceremonias, ritos y fiestas. Fue la bebida cotidiana para calmar la sed. Había una necesidad de las existencia de mujeres especialmente dedicadas a la fabricación: unas mascando el grano para dejar caer en bolo en enormes recipientes de arcilla; otras hirviéndolo y otras cuidando de su maceración y distribución.

   La salud, las enfermedades y la medicina

Medicina. Los incas creían que la mayoría de las enfermedades eran enviadas por los dioses como castigo por sus pecados.

Las practicas medicas eran unas de las tareas que correspondían a los sacerdotes. Sus tratamientos incluían practicas mágicas, oraciones, ayuno, sacrificios y medicamentos.

Los remedios se preparaban generalmente con plantas. Algunos eran muy efectivos. Los incas no conocían las propiedades químicas de los elementos que utilizaban; cuando un medicamento curaba pensaban que tenia propiedades mágicas.

Los antiguos pueblos de la región andina eran excelentes cirujanos. Una de las operaciones más comunes que realizaban y una de las que requería mayor habilidad medica, era la trapacion, que consiste en hacer un agujero en el cráneo.

Se efectuaba para aliviar al cerebro de una compresión causada por una fractura en el cráneo.

El hueso que se dañaba se quitaba. Las lesiones en la cabeza eran muy comunes en un pueblo guerrero que peleaba con garrotes y hondas. Para diminuir el dolor, los médicos daban a sus pacientes chicha o coca antes de operarlos.

Si fracasaban todos los remedios y el paciente moría, se procedía a quitarle los órganos internos y a secar completamente el cuerpo. Luego se lo vendaba con muchas capas de tela en posición de sentado, con el mentón en las rodillas.

El cuerpo así preparado se conoce con el nombre de momia. En el rostro de la momia de un emperador o de un noble se colocaba una mascara de oro.

Los incas creían que los espíritus de aquellos que habían sido buenos durante su vida en la tierra se unirían siempre con el dios Sol. Pero los espíritus de los nobles, sin duda alguna, se unían con el Sol, hubieran sido malos o buenos; en su reino, ellos disfrutarían una vida placentera, con muchas fiestas y sin trabajos duros. En cambio, los malos irían a un mundo tenebroso y subterráneo, donde siempre hacia frío y solamente había piedras para comer.

Mientras tanto, los parientes de los muertos se vestían de negro y las mujeres se cortaban el pelo. Luego se celebraba una fiesta funeraria. Las momias eran colocadas dentro de las tumbas de piedra y rodeadas de ofrendas de alimentos, utensilios y adornos personales. Se tenia mucho cuidado en colocar todas las cosas que el muerto habría de necesitar para su vida en el otro mundo.

Este pueblo respetaba muchísimo a sus antepasados muertos y les rendía grandes honores. Obsequiaban a las momias con ofrendas regulares de variados alimentos y chicha.

En la civilización Inca, las enfermedades sólo se generaban por actos de brujería, motivados por rivalidades locales o conflictos interfamiliares, o por por transgresiones que molestaban a los sobrenaturales. Las enfermedades causadas por los humanos creaban discordia entre los individuos y/o familias y era curables gracias a la habilidad de otros curanderos. Pero a las enfermedades causadas por la voluntad de las divinidades se las consideraba difíciles de curar y molestaban la paz social.

Entre las producidas por la brujería malévola estaba el envenenamiento, provocado por la acción humana, pudiendo afectar a una persona o a una unidad doméstica entera dentro de un ayllu. La basaban en sustancias letales dadas por venganza o por envidia.

Creían que todas las desgracias tenían un origen sobrenatural. Las dolencias enviadas por las divinidades se manifestaba después de haber transgredido ciertas reglas de buena conducta, por ejemplo el incesto, el crimen, el robo, y la inobservancia ritual, no producidas por la revancha de los dioses, pero por castigo.

El curandero tenía que discernir la calidad del enfermo. Si la disfunción la causaba una enfermedad cuyo diagnóstico la atribuía a un designio sobrenatural, el curandero no podía hacer nada porque era imposible vencer los dioses. Pero sobre los males hechos por la venganza humana, el enfermo había perdido o había salido de su cuerpo su camaquen, o la fuerza vital que da movimiento y potencia a las cosas.

Jani La pérdida temporal de la esencia vital que da vida, movimiento y ánimo al ser humano. Esta enfermedad provoca flujos de vientre, sensación de frío, excesiva secreción salival y otras alteraciones. Solamente se cura con la medicación de un curandero.

Shucaqui Es producido por la inmensa preocupación que siente una persona que sufre una fuerte vergüenza causada por un error cometido. Es una verdadera tormenta psicosomática, cuya gravedad depende del rango o clase social u ocupación que ejerce la persona que genera la turbación. Se produce una alteración neurohormonal que se manifiesta con intensos dolores de cabeza y abdominales, vómitos y diarreas incontenibles. El tratamiento consistió en que el causante de la vergüenza coma los cabellos de la víctima, arrancándole el mechón del centro del cráneo, con tanta fuerza que se le desprenda la piel cabelluda en ese pequeñísimo sector, cuyo ruido debe ser escuchado.

Irijúa Es propia de los niños que la adquieren cuando la madre tiene otro bebé, a quien se cree que le prodiga mayores cariños que al anterior. El niño se torna pensativo, melancólico y malhumorado, se irrita con facilidad, llora y grita con agresividad. Pierde el apetito y el sueño y se debilita física y mentalmente. Es muy raro que la irijúa la adquieran los hijos menores. Se presenta en todas las clases sociales, y no es otra cosa que la envidia.

Mipa Los niños la adquieren en el vientre de su madre quando ella se siente asco por un animal. El niño que nace presentará los signos directos de ese animal. Las embarazadas deben tener cuidado de no mirar personas feas para evitar que su niño no salga con estos defectos. Si la gestante pasa por un río grande, el hijo saldrá llorando. Si ha visto un cadáver, su hijo tendrá cejas pobladas y ojos hinchados.

Turumanya o cuichi No se le debía reír ni abrir la boca frente de un arco iris para no adquirir caries y piorrea. Las mujeres no debían pasar por debajo de un arco iris, ni descansar en los sitios donde había un arco iris para evitar tener bebés muertos o monstruosos.

Personas tocadas por los rayos del sol tienen erupciones cutáneas dolorosas con un intenso olor a hierro. Los curanderos especializados aliviaban con dietas exclusivas. Quinese sobrevivían al toque del rayo quedaban preparados para dedicarse al chamanismo, puesto que se les consideraba elegidos por esta divinidad.

En cada ayllu había por lo menos un hampicamayoc (curandero/médico) que conocía las manipulaciones mágicas y las yerbas, animales y minerales medicinales para las distintas enfermedades que también sabían diagnosticar. Su ciencia la basaban en su propia experiencia y práctica, adquiridas y transmitidas de padres a hijo siglo tras siglo. Había ayllus en los cuales sus hampicamayocs tenían conocimientos más profundos sobre su ocupación y eran los especialistas. Existían hamapicamayocs que sólo trabajaban en sus ayllus y otros a quienes se les solicitaba por los demás ayllus.

No hay que confundir a los hampicamayocs con los chamanes encargados de provocar cosas malas. Había chamanes especializados en hacer daño a otra persona a petición de clienes interesados. Usaban muñecos que representaran a la víctima, y para contrar la brujería habían amuletos que protegían sus posedores.

También practicaban la cirugía: perforaban la capa ósea del cráneo para extraer de su interior las causas de la enfermedad, por ejemplo los espíritus. En cualquier caso usaban anestésicos como la coca, bebidas embrigadoras o drogas que adormecían. Había un porcentaje bastante apreciable de intervenciones con éxito, pero había más pacientes que no se levantaron jamás de la mesa de operaciones. Si morían, tapaban la pequeña abertura con láminas de oro o plata, o con el caparazón de calabazas. Su instrumentos quirúrgicos eran sencillos, por ejemplo el vilcachina para extraer los objetos de cualquier órgano o el tumi para abrir los cráneos.

Los curanderos utilizaban yerbas frescas y secas, animales vivos y disecados, minerales, oraciones misteriosas, canciones, música y danza. El olvido de cualquiera de esas cosas hacía ineficaz el tratamiento curativo.

Algunas enfermedades las trataban con danzas rituales y ceremoniales ejecutadas ante sus ídolos durante las fiestas que les dedicaban. En las danzas participaban muchas mujeres, y también los hombres, niños y viejos. La gente bailaron horas y horas en busca de salud.

Otras enfermedades que habían los incas incluían la epilepsia, la sífilis, neumonía, catarro, anginas, alopesía, asma, bocio, conmoción cerebral, escalofríos, cáncer, cataratas, caspa del cabello, congestión alcohólica, coqueluche, ceguera, cólicos, convulsiones, contusiones, desmayos, dolores de huesos, flujos de vientre, delirio, demencia, difteria, debilidad, disentería, excoriación, escaldaduras, tos, erisipela, espasmo, escorbuto, fiebres, forúnculos, flujos vaginiales, fracturas de huesos, gonorrea, hidropesía, hinchazones, hemorragia, herpes, ictericia, infarto ganglionar, lumbago, laringitis, lepra, locura, náuseas, orzuelos, oftalmia, pus, abscesos, parálisis, heridas purulentas, resfriados, retorcijones, reumatismo, ronquera, ronchas, raquitismo, sarpullidos, sordera, sarna, tartamudez, afasia completa, idiotismo, uta, verruga, tiña, tisis, tumores, acidez estomacal, mal de altura, mal del pinto, pian. Para todas enfermedades existen su respectivo vocabulario Quechua.

   Bibliografía