Ambroise PARÉ (1510-1592) 

 

Ambroise Paré  nació en Laval, una pequeña ciudad situada entre la Bretaña y la Normandía. De familia humilde, sus padres le adscribieron a una barbería donde aprendió el oficio de barbero. Aburrido de extraer dientes y afeitar paisanos, se trasladó a Paris entrando en el Hotel de Dieu como "Barbier Chirurgien". En 1516 se alistó en el ejército de Francisco I, haciendo la campaña del Piamonte.

Aunque no había podido leer a Hipócrates o a Galeno en griego, ni la traducción al latin del Canon de Avicena, aprendió cirugía por sus propios medios atendiendo a los heridos en campaña.

Siendo cirujano del ejército de Francisco I escribió un tratado sobre "Tratamiento de las heridas por arma de fuego" que fué traducido a varias lenguas europeas. Paré era un ardiente defensor del poder de curación de la naturaleza, siendo autor de la frase "yo lo vendé, Dios lo curó". En cierta ocasión, después de una batalla hubo tal cantidad de heridos que Paré agotó su provisión de aceite de sauco que utilizaba para cauterizar las heridas.

Paré tuvo que improvisar un remedio a base de yema de huevo, aceite de rosas y trementina, pensando que muchos de los heridos morirían durante la noche. Inesperadamente, los pacientes tratados con este remedio estaban al día siguiente sin fiebre ni inflamación y con poco dolor, mientras que aquellos que habían sido cauterizados, los encontró con "gran dolor, tumor e inflamación en torno a sus heridas". Nunca más volvió Paré a quemar a sus pacientes utilizando métodos mucho más suaves para desinfectar las heridas.

Uno de los más importantes avances que Paré introdujo fué la ligadura de las arterias para reducir las hemorragias. Hasta entonces, el único medio conocido era la cauterización con un hierro candente, procedimiento que producía unas heridas y un dolor terribles. Además, fué el primero en introducir protesis, fabricando ojos, piernas y brazos de gran perfección. Sus éxitos y sus publicaciones le reportaron una gran fama, siendo médico de cuatro reyes (Enrique II, Francisco II, Carlos IX y Enrique III). Enrique II estaba casado con Catalina de Médicis y durante 10 años no consiguieron tener hijos. Una vez que Paré le operó de su hipospadia, tuvieron nada menos que 10 hijos!

Cuando Enrique II fué herido en un torneo por el asta de una lanza que se introdujo a través de la visera del casco, Paré intentó en vano salvarle la vida. El rey murió de una encefalitis purulenta. Pese a este fracaso, Carlos IX no solamente lo mantuvo como médico de la corte sino que lo nombró Cirujano Jefe de sus ejércitos. La noche de San Bartolomé, en la que los hugonotes fueron masacrados, Paré acusado de haber tratado a Cologny, un destacado hugonote, salvó la vida gracias a la intervención del propio rey.
A los 64 años, se casó con Jacqueline Rousselet y con la que tuvo 6 hijos. Murió a la edad de 80 años