HISTORIA DE LA MEDICINA  BOLIVIANA (CHUQUISACA)

 

HOSPITAL SANTA BÁRBARA

                            
Dr. Antonio Dubravcic
Sucre -  Bolivia

El Hospital “Santa Bárbara” cumplió el 1 de enero de 2016, 460 años de su fundación. Su historia es tan rica que es considerado patrimonio de la salud pública americana, ya que de todos los nosocomios construidos en ese siglo sólo queda el de Sucre. Rendimos nuestro homenaje al conmemorar el cuadrigentésimo quincuagésimo sexto aniversario
Calvo Ayaviri afirma que antes de la creación del “Hospital Real de Santa Bárbara” en la Villa de La Plata, ya existían los hospitales de San Diego y Santa Ana. En Cuzco en 1555 se fundó un hospital para indios. En la segunda mitad del siglo XVI en lo que corresponde a la jurisdicción de Charcas, se fundó el hospital de Paria; en la ciudad de Nuestra Señora de La Paz, se fundó el hospital San Juan Evangelista; y en la Villa Imperial de Potosí, el hospital de Belén (1).
Desde hace más de cuatro siglos, el hospital "Santa Bárbara" viene cumpliendo en beneficio de la colectividad, un servicio de salud ininterrumpido, por ello, es considerado como el decano de los servicios médicos en todo el país y sin duda uno de los más antiguos y persistentes en América Latina.

Con el propósito de preservar la salud y proteger el capital humano, en las villas y ciudades recién fundadas, el Rey Carlos V, dictó una Orden Real que instruía: “Encargamos a nuestros virreyes, audiencias y gobernadores, que con especial cuidado, provean que todos los españoles, indios de sus provincias y jurisdicciones, se funden hospitales donde sean cuidados los pobres enfermos, y se ejercite la caridad humana…” Realizada la fundación de la Villa de La Plata, las autoridades procedieron a la distribución de solares pero no se destinó ningún de ellos o sitio alguno para la edificación de un hospital.
Con anterioridad a esa resolución, los enfermos de la villa eran asistidos por los curanderos naturales (jampiris), o simplemente socorridos por los religiosos de los conventos existentes, donde se les proporcionaba algunos medicamentos (5).
Recordemos en forma sintética algunos pasajes del hecho histórico que significó su creación, analizando la cronología de lo registrado en diferentes obras, los documentos referidos a la fundación del hospital establecen lo siguiente: Vázquez Espinosa en 1624 decía que “La fundación del hospital se realizó el año de 1556” (2)

 

El filántropo Bartolomé Hernández. En 1554, se estableció en la Villa de La Plata don Bartolomé Hernández, próspero mercader y afortunado minero. En su domicilio organizó un albergue donde proporcionó a los enfermos hospedaje, curación y alimentación. Así este filántropo industrial fue le precursor del hospital
Antes de su fallecimiento dejó en su testamento 2.000.- pesos corrientes, para que puestos a Censo los réditos obtenidos por esa suma de dinero, se continuara con ese piadoso servicio.
Dos décadas después de la fundación de la Villa de Plata, en los extramuros de la ciudad donde no existían viviendas, en 1557 se comenzó a construir la ermita de Santa Bárbara. La construcción se concluyó el 7 de marzo de 1559. Según las investigaciones, el contrato de obra fue suscrito el 5-VII-1555 ante el escribano Francisco Reinoso entre Juan Ramos, herrero, y Pedro Moreno, carpintero, por el precio de 800 pesos de plata.

El 1 de enero de 1559 se juntaron a Cabildo el Corregidor y Justicia Mayor, Alcalde Ordinario, Regidor, Procurador, Mayordomo y otras personalidades de la ciudad para fundar el hospital bajo la advocación de Santa Bárbara, debido a que reconocieron “que en esta dicha ciudad no había hospital donde se acogiesen los pobres así españoles como naturales y de ello había mucha necesidad porque hay muchos enfermos especialmente indios y por no haber donde curarse los muchos de ellos han muerto y mueren”(1).

El personal del hospital se componía de un médico, cirujano, barbero, boticario, enfermero, capellán, unos indios yanakonas para su servicio y un administrador que era nombrado por los cabildos Civil y Eclesiástico.
Don Francisco Marmolejo, que fungía como Regidor, presentó una solicitud en nombre del Cabildo al Virrey del Perú, manifestándoles que el nuevo hospital era de Patronazgo Real, asistiéndole en consecuencia el derecho de percibir el noveno y medio de los diezmos, como rentas para los principales gastos ordinarios y extraordinarios que devengaría su administración.
Gunnar Mendoza, a través de un documento encontrado en el Testimonio de Acta de posesión de los Juandedianos, constató que la fundación del hospital había sido en el año 1558 (3).
Valentín Abecia indica que el “Real Hospital de Santa Bárbara”, se estableció en razón de la importancia que adquirió la Villa de La Plata por ser residencia de los hijos de los conquistadores, de ricos mineros y de gente más notable que venía de la Península. (2.4)
Abecia no indica la fecha de la fundación, pero asegura que ya funcionaba antes del 27 de febrero de 1567, al transcribir la real Cédula de esa fecha dirigida al Presidente y Oidores de la Audiencia de Charcas que decía: “Que envíe información al Consejo de Indias, con su parecer, acerca del pedido de Miguel Serra, como Administrador de dicho hospital, de que se le haga alguna merced y se le ayude en su sustentación, e informe también acerca del mismo hospital, sobre su fundación, quienes son sus patrones...”(2.7)

El vecindario de La Plata en todas sus clases, exigió a las autoridades que de una vez por todas, que los enfermos fueran atendidos en forma eficaz y cristiana en un hospital, para cuya construcción se contaba con algún dinero fruto de las limosnas y donaciones.

Fue el Cabildo Secular el que por la presión de una población cada vez más numerosa y al estar convencido que solo la puesta en funcionamiento de un hospital aliviaría la salud de los enfermos pobres, se acordó la ejecución de la obra en una memorable reunión que estuvo integrada por los miembros del Cabildo, el Alcalde Ordinario Martín Almendras y el Corregidor y Justicia Mayor señor Altamirano. En esa reunión se nombró a los Canónigos Miguel Serra y Juan Ramos como Mayordomo y encargado de la construcción del nuevo hospital que se edificó anexo a la Iglesia de Santa Bárbara, originalmente una Ermita.

Al cabo de cuatro años finalizó la obra, el año 1563. Como una curiosidad arquitectónica, apuntaremos que Diego Sayago, maestro de albañilería, fue quien ejecutó la obra de la “insigne portada” del hospital, "a manera y suerte" del dibujo que tenía en su poder el fraile franciscano Hermano Juan de La Fuente, uno de sus primeros administradores.

A la conclusión de las obras referidas, fue designado como primer Mayordomo y Administrador el Bachiller Hernán Gutiérrez de Palacios. El nuevo nosocomio contó con tres salas que en aquel tiempo se denominaban enfermerías. La primera tuvo catorce camas donde se curaban los españoles; en la segunda, con diez y nueve camas, se atendía a los indios y en la tercera con diez y seis camas, se curaba a los mestizos mulatos y negros.
Según el cronista colonial Vásquez de Espinosa en 1610 el hospital tenía una capacidad de 55 camas, para una población en la Villa de la Plata de 3.072 habitantes, distribuidos de la siguiente manera: 1.100 hombres y 1500 mujeres, 300 sirvientes, 140 mulatos y zambos y 32 esclavos negros (10).
El personal fundacional estuvo constituido por un médico, cirujano, capellán, barbero y un enfermero, además de unos indios yanaconas que servían a los enfermos y acudían a todo lo necesario.

El hospital Santa Bárbara fue atendido por los algunos frailes, el hermano franciscano Juan de la Fuente, natural de Toledo, habiendo ingresado en tres oportunidades al hospital, tuvo que quedarse sirviendo en él por más de 20 años, construyó la enfermería, hizo una botica con todo género de medicinas, adornó las salas con pinturas, reedifico la iglesia de nuevo con un hermoso campanario, a esta época se refiere la construcción de la portada que actualmente presenta el edificio. Juan de Vivaz, fue un hermano lego de la orden de San Francisco, que sirvió durante muchos años en el hospital (5).
La organización del Hospital por aquellos tiempos estaba encomendada por lo general a un Mayordomo o administrador encargado de su funcionamiento y de una cofradía o hermandad, todos unidos por espíritu cristiano y sentido de redención de los pecados, con funciones específicas, cada uno cumplía una misión; todos debían ayudar al desenvolvimiento del Hospital, a su buen funcionamiento y sobre todo a la buena y caritativa asistencia de los enfermos para lograr su recuperación y su retorno al hogar y a sus labores; así como enterrar a los muertos, celebrar los actos de culto, recolectar las limosnas, donaciones y aportaciones; hacer los turnos diarios para vigilar la comida, el buen orden, la paz y la tranquilidad de los enfermos; concurrir a las visitas diarias del médico y demás acompañantes; controlar la producción de la botica, la salida de los medicamentos y también la venta al público, para generar más recursos (16).

El Dr. José Colmenares médico del hospital, reemplazado por el Dr. Francisco Xavier Mosquera, natural de Málaga, fue nombrado médico titular del Hospital Santa Bárbara por los maestros del Real Colegio de Cirugía de Cádiz, en la misma época Don Jaime Pérez, se recibió el título de cirujano en Buenos Aires y fue nombrado médico del hospital Santa Bárbara.
El Dr. Francisco Barrón Guillen, sirvió por más de diez años en el Hospital Santa Bárbara, fue sustituido en noviembre de 1797 por el Dr. Ildefonso Espinoza de los Monteros, que funcionó hasta 1811. José Moreno, fue el boticario del establecimiento desde 1798 a 1806, habiendo sido reemplazado por Don Pedro Inza (5).

Valentín Abecia relata que el Arzobispo San Alberto fundó una celda en el Real Hospital de Santa Bárbara para los clérigos pobres que enfermasen. Dicha fundación fue impuesta con el capital de $ 3.000 proveniente de las fincas de San Nicolás de Tororo y Airampo en Tomina, de una casa ubicada en la Plaza Mayor y otra en la esquina de San Francisco (4.5)
Lofstrom William (9), refiere que: “en el año de 1664 la administración del hospital pasó a manos de la orden religiosa de San Juan de Dios”, por ello el hospital también fue conocido con el nombre de hospital San Juan de Dios
Hacia el siglo XVIII el hospital fue considerado como una institución importante en la vida de la corte de la Audiencia de Charcas. Recibió ayuda económica del gobierno real en el noveno y medio de diezmo. En los cinco años anteriores a 1804 esta ayuda alcanzó la suma de 66,417 pesos y 3 reales. A pesar de ese apoyo generoso, tanto las autoridades reales, los médicos y cirujanos y además el vecindario “alto y bajo” estaban de acuerdo que el hospital necesitaba una reforma completa. (9)
A fines del mes de julio o principios de agosto del año de 1804 una epidemia azotó a la población de la Villa de La Plata. No se sabe a ciencia cierta la naturaleza de la enfermedad, pero no parece haber sido de proporciones desastrosas. Según afirma Lofstrom (9), esa epidemia pudo haber sido una erisipela. Muchos de los enfermos preferían recibir el tratamiento en sus propias casas, a ingresar al hospital, que en esa oportunidad gozaba de una bien merecida reputación de ser la antesala al cementerio.
El hecho de que mientras los enfermos hospitalizados fallecían con una frecuencia alarmante, los que recibían en sus casas el mismo tratamiento para la misma enfermedad, se sanaban prontamente, ello determinó que el médico del hospital realizará una visita no anunciada al hospital, descubrió que el farmacéutico, que también cayó con la misma enfermedad, no estaba proporcionando las drogas indicadas por el médico. Esta falta fue muy seria y se convirtió en un escándalo.
A mediados del mes de agosto del año 1804, en un informe elevado al cabildo municipal, se mencionó que “la renta del hospital se invertía por el prior del mismo, sin control alguno, que las condiciones sanitarias eran atroces, la comida mala, la sopa aguada y la farmacia mal surtida” (9).
El cabildo elevó el informe del síndico al presidente de la Real Audiencia el 30 de agosto del mismo año, después de una larga demora, se ordenó una investigación a gran escala en el hospital. Don Antonio de Villa Urrutia, oidor Decano de la Real Audiencia, fue nombrado encargado de la investigación, junto con algunas autoridades civiles y eclesiásticas. Villa Urrutía en su carta dirigida al Presidente de la Real Audiencia manifestaba que “sólo alguien que ha conocido a fondo el hospital, y había visto a los enfermos embutidos en una de aquellas covachas sepulcrales, padeciendo de pulmonía, o de otra grave enfermedad, podría comprender la escandalosa condición del hospital” (11)
La guerra de la independencia, durante los 15 años, que siguió a la revolución de mayo de 1809, provocó anarquía por la inseguridad político-social en las colonias españolas, lo que repercutió en la dotación de dineros para las instituciones, motivo por el cual el interesante proyecto del Oidor Villa Urrutía (1805) para reconstruir el hospital Santa Bárbara no pudo realizarse, recién en 1819, el Mariscal de Campo Dr. Rafael Maroto en su calidad de Presidente de La Real Audiencia, pudo mandar a reparar todo el hospital (5).
A esto se añadió la crisis aguda que se presentó en la Colonia a raíz de la Cédula Real de 25 de octubre de 1820 al ordenar la reorganización de los conventos religiosos en América. El Virrey la Serna ordeno en 1823 al Comandante de La Plata suprimir el convento de los hermanos hospitalarios de San Juan de Dios, los miembros de esta comunidad que administraban y trabajaban en el hospital tuvieron que irse al Cuzco, por ese motivo la Administración del hospital paso a depender de la Autoridad Eclesiástica (2).
Al fundarse la república de Bolivia, el Presidente Don Antonio José de Sucre, dictó el Primer Reglamento General de hospitales, interesante documento para su época, donde dan una idea sobre las costumbres y las nociones existentes para el tratamiento de los enfermos. Comienza por declarar que “el arreglo de los hospitales y curación de los enfermos es uno de los objetivos más sagrados de una nación” (6).

El Mariscal de Ayacucho, decidió reformar el Hospital Santa Bárbara, para el efecto organizó una Comisión encargada de realizar la inspección y evaluación correspondiente, la indicada comisión encabezada por el Dr. Miguel Antonio Luna, cirujano del ejercito del Libertador y Don Simón Rodríguez, famoso maestro de Simón Bolívar, informó que la capacidad de hospital era aproximadamente de sesenta pacientes, por lo que recomendaron la duplicación tanto en camas como en vestuario. En fecha 15 de diciembre de 1825 el Mariscal de Ayacucho en su calidad de Presidente de Bolivia emitió el “Reglamento General para el Hospital Santa Bárbara”, en él se estableció la reparación y reestructuración del edificio, dotación de calefacción, iluminación y elementos de limpieza, aumento del número de camas, una mejor atención médica y farmacéutica, buena labor de practicantes, enfermeras y personal subalterno (2).
El Dr. Miguel Antonio Luna desempeñó las funciones de Director del Hospital, tuvo el mérito de hacer una importante reconstrucción del edificio del hospital, mandó a construir la Sala Tercera (2,13).
Con motivo del Motín del 18 de abril de 1828, donde cayó herido el Mariscal Sucre, llegó a la ciudad el médico Torrally, para continuar con las curaciones.
El Dr. Charles Auguste Torrally, natural de Francia, fue Cirujano del Ejército del Libertador Simón Bolívar. Durante muchos años, se desempeñó como cirujano del hospital "Santa Bárbara", luego fue designado Director, en el ejercicio de esas funciones aplicó una serie de reformas, sobre la forma de curar las heridas, se dedicó íntegramente a la reconstrucción del hospital transformando las covachas sucias y malolientes en amplias salas con buena ventilación.

A principios de 1833, el Hospital Santa Bárbara presentó una ruina inminente, razón por la cual se dispuso cerrarlo por el lapso de un año para proceder a la reparación, habiendo los vecinos creado una suscripción voluntaria con el objeto de trasladar a otro sitio a los enfermos. Torrally en su calidad de Director del hospital no permitió que los pacientes saliesen del establecimiento, acometió la obra de la reconstrucción del edificio

El Ministro del Interior Don Mariano Enrique Calvo (1834), con motivo de una visita a ese hospital manifestó: "que las reformas que se han realizado en el hospital Santa Bárbara en su mayor parte se deben a la actividad infatigable y ardiente celo que el Dr. Torralli ha consagrado a esta obra benéfica. En poco más de un año, sin gravar al erario nacional con un centavo de gasto extraordinario, se ve transformada esta casa como por encanto, sus covachas angostas y sucias se han refaccionado con aseo y comodidad, se han aumentado el número de sus camas, y los míseros dolientes que antes no veían en él más que la antesala del sepulcro, respiran un aire libre, no temerán el contagio, si ser sepultados en vida bajo las ruinas de los edificios. Tales son las mejoras que se han hecho, y todo debido en la mayor parte a la actividad infatigable y su ardiente celo con que su Director el Dr. Carlos Augusto Torrally se ha consagrado exclusivamente a esta obra tan benéfica como interesante” (7.8.12)

Este es uno de los motivos principales por que en el acto de fundación del Instituto Médico Sucre el año 1895, los directivos decidieron colocar el retrato de Torrally en el Salón de Actos Públicos, para señalar a las generaciones venideras al hombre de ciencia y al filántropo distinguido (12).

Diferentes instituciones religiosas tuvieron a su cargo la administración del hospital Santa Bárbara: los Religiosos Juandedianos (1664-1825), el Cuerpo Médico de la Sociedad Humanitaria San Vicente de Paúl (1863-1883).

Don Aniceto Arce, enterado de las deficiencias y mala atención a los pacientes en los diferentes hospitales del país, con sus propios recursos y después de prolongadas gestiones ante instituciones religiosas en Europa, consiguió el viaje de algunas “Hijas de Santa Ana” para los hospitales de Sucre, Potosí, Cochabamba, Santa Cruz, Oruro y Tarija, la presencia de ellas se efectuó a partir de 1882.

Con excepción del hospital “Santa Bárbara” donde por un desacuerdo con la “Sociedad Humanitaria San Vicente de Paúl”, las Hijas de Santa Ana tuvieron que retirase, cuyo vacío se sintió en la población. Don Pedro Lazúrtegui y Doña Isabel Urriolagoitia, escribieron a la Superiora de las “Siervas de María, Ministras de los enfermos” con sede en Madrid, solicitando muy encarecidamente el envió de religiosas para la atención de los enfermos en la ciudad de Sucre, en el Hospital “Santa Bárbara” y del Manicomio “Pacheco”, la Madre Generala respondió enviando a siete Siervas de María. Después atravesar el Atlántico, arribaron a tierras americanas, luego de un largo y penoso viaje llegaron a Challapata, donde las esperaba una recua de mulas con sus arrieros, enviados por los esposos Lazúrtegui-Urriolagoitia. Luego de siete días de la incomodidad del viaje, hospedaje en muchas ocasiones en postas, el cansancio por la poca costumbre de cabalgar, de atravesar el altiplano por estrechos desfiladeros, cruzaron el majestuoso Pilcomayo, por fin llegaron a la Capital de la República.
Como un homenaje a las Siervas de María, presentamos la nomina de estas heroicas y benditas Madres de los enfermos: Rvda. Madre Superiora Rafaela Presno, Sor Laura Fernández, Sor Patrocinio Arangueren, Sor Rosalía Senosiain, Sor Camino Goñi, Sor Gloria Machin, Sor Providencia Betty y Sor Isabel Roselló (15).

El 21 de enero de 1899, tomaron posesión del Hospital y también del Manicomio “Pacheco”. Al cumplir 50 años de benéfica labor en Bolivia, en 1949, el Supremo Gobierno de la Nación, en reconocimiento a sus méritos les concedió la máxima condecoración boliviana, “La Medalla del Cóndor de los Andes”. Las Siervas de María, una institución religiosa muy apreciada y reconocida por la población, por su dedicación en la atención de los enfermos.

Condecoración con el “Cóndor de los Andes” al hospital universitario “Santa Bárbara”
El día 23 de julio de 1993, se realizó un trascendental acto de homenaje, donde el Gobierno Nacional presidio por el Lic. Jaime Paz Zamora, presidente Constitucional de la República de Bolivia, distinguió al Hospital “Santa Bárbara”, con la máxima condecoración: “El Cóndor de los Andes”, al haber cumplido más de 4 siglos de existencia.
Con la asistencia del Señor Ministro de Previsión Social y Salud Pública Dr. Carlos Dabdoub A. y del Dr. Jack Antelo S., Director General de Salud y la presencia de autoridades departamentales, políticas, militares, religiosas, además de los médicos, el personal paramédico, administrativo, Siervas de María del Hospital y público en general, en un acto que revistió contornos solemnes, se hizo rememoración histórica de los antecedentes del Hospital “Santa Bárbara”, que viene prestando a través de los siglos asistencia médica a todos los pacientes en su diversas capas sociales de nuestra ciudad y Bolivia (14).
Han transcurrido 460 años desde su fundación hasta nuestros días, innumerables generaciones de médicos y estudiantes han trajinado por sus salas y patios coloniales, cual si fuera un libro abierto, han aprendido a curar las enfermedades, se han formado médicos, bajo la tutoría de la Facultad de Medicina dependiente de Tricentenaria Universidad de San Francisco Xavier de Chuquisaca
 


BIBLIOGRAFIA
1.- Calvo.A.G. “El Hospital Real de Santa Bárbara”www.boliviaenlared.com
2.- Sánchez P.J. "Los hospitales en el Alto Perú" Arch.Bol de Med Nº 31:109; Sucre 1987
3.- Mendoza G. "Recursos Documentales en el Archivo y Biblioteca Nacionales de Bolivia" Presentados en el Primer Congreso Boliviano de Historia de la Medicina La Paz 1987.
4.- Abecia A.V. "algunos datos sobre la medicina y su ejercicio en Bolivia" Época Colonial. Rev. Inst.Med "Sucre" T.I; Nº2:32; abril 1905
5.-Abecia A.V. “Algunos datos sobre la medicina y su ejercicio en Bolivia” Época Colonial. Rev. Inst. Med “Sucre” T.I; Nº 5: 111; julio 1905
6.- Balcázar J.Ml. Historia de la Medicina en Bolivia Ed. Juventud La Paz 1956
7.- Dubravcic L.A. “Torrally Charles Auguste” Diccionario Biográfico Médico Hispanoamericano
Academia Nacional de Medicina de Venezuela 2-69 Editorial Ateproca Caracas 2007
8.- Barnadas J.M “Torrally Charles Auguste” Diccionario Histórico de Bolivia T. II; 1017 editorial Tupac Katari, Sucre 2002
9.- Lofstrom W “Descripción de un hospital en el Alto Perú Colonial en 1804. Instituto de Sociología Boliviana Sucre 1969
10.- Vázquez de Espinosa A. Compendio y descripción de las Indias occidentales. Smithsonian Institution pág. 606 Washington D.C. 1948
11.- Villa Urrutía de Antonio, carta enviada al Presidente de la Real Audiencia de Charcas Dn. Ramón García Pizarro La Plata 7 de agosto de 1805
12. - Dubravcic L.A. Torrally Charles Auguste Rev. Inst.Med.”Sucre” LXX - 125 (93-94) 2005
13. - Dubravcic L.A. Luna M.A.; Rev. Inst.Med “Sucre” LXX -125 (93) 2005
14.-Padilla E.M. Rev Inst Med Su 1996; LXI (108): 94-95
15.- García Quintanilla Julio; Historia de la Iglesia de los Charcas o La Plata (Sucre-Bolivia) Tomo 3, 290, Talleres Gráficos Don Bosco 1963.
16.- Rabi, Ch. M.; Algunos apuntes sobre la historia de los hospitales www.revistamedica.8m.com/misce16.htm