historia de la medicina Azteca

Algunas versiones señalan que el nombre de "azteca" proviene de un lugar mítico situado posiblemente al norte de la actual República mexicana, llamado Aztlán; más tarde se autodenominaron mexicas.

Orígenes
Tras la caída de la civilización tolteca que había florecido principalmente en Tula entre los siglos X y XI, oleadas de inmigraciones inundaron la meseta central de México, alrededor del lago Texcoco. Debido a su tardía aparición en el lugar, los aztecas-mexicas se vieron obligados a ocupar la zona pantanosa situada al oeste del lago. Estaban rodeados por enemigos poderosos que les exigían tributos, y la única tierra seca que ocupaban eran los islotes del lago de Texcoco, rodeados de ciénagas.

El hecho de que, desde una base tan poco esperanzadora, los aztecas fueran capaces de consolidar un imperio poderoso en sólo dos siglos, se debió en parte a su creencia en una leyenda, según la cual fundarían una gran civilización en una zona pantanosa en la que vieran un nopal (cactus) sobre una roca y sobre él un águila devorando una serpiente. Los sacerdotes afirmaron haber visto todo eso al llegar a esta zona; como reflejo de la continuidad de esa tradición, hoy en día esa imagen representa el símbolo oficial de México que aparece, entre otros, en los billetes y monedas.

Al aumentar en número, los aztecas establecieron organizaciones civiles y militares superiores. En 1325 fundaron la ciudad de Tenochtitlán (ubicada donde se encuentra la actual ciudad de México, Distrito Federal, capital del país).

la medicina azteca

De los muchos dioses que los aztecas reconocían y adoraban, varios de ellos estaban relacionados con la medicina; por ejemplo, Tláloc, señor de la Lluvia, producía enfriamientos y catarros, neumonías y reumatismos; Xochiquetzal, diosa del Amor y de la Fertilidad, enviaba enfermedades venéreas y complicaciones del embarazo y del parto; Tezcatlipoca o Titlahuacán era especialmente temible, pues se asociaba con enfermedades graves o letales; Xipe-Tótec, Nuestro Señor el Desollado, era especialista en enfermedades de la piel. Las mujeres jóvenes muertas en su primer parto eran adoptadas por Coatlicue, la diosa de la Tierra y de la Muerte, y convertidas en cihuateteo no subían al Séptimo Cielo sino que se quedaban residiendo en el Primer Cielo, desde donde bajaban a la Tierra, especialmente en los días 1-Venado en los cruces de caminos, para asustar a los hombres y producirles enfermedades a los niños, como parálisis facial, atrofia de miembros, enfermedades convulsivas y otros padecimientos neurológicos. Las cihuateteo más jóvenes eran las más malas pues se ensañaban con los niños más pequeños y hermosos, "para robarles su belleza"

Hasta cuando el padecimiento era algo tan natural, como una fractura consecuencia de una caída sufrida durante el ascenso de una montaña, los aztecas lo relacionaban con una causa divina, pues sabían muy bien que era precisamente en los sitios más peligrosos de la montaña en donde moraban los chaneques y otros espíritus malignos, expertos en empujones y zancadillas.

Con frecuencia el enfermo azteca no tenía conciencia de haber violado alguna ley o mandamiento religioso, o no sabía bien cuál era la deidad que había ofendido con su comportamiento, y entonces la consulta con el médico o tícitl incluía no sólo el diagnóstico y el tratamiento de la enfermedad, sino también la identificación del dios enojado. Esto era muy importante, porque los ritos sacrificios y exorcismos eran diferentes para los distintos dioses. Además de los rezos y las ceremonias religiosas correspondientes, el tícil también empleaba medios terapéuticos naturales, entre ellos principalmente la herbolaria, que entre los aztecas era extraordinariamente rica. Algunas medicinas que todavía se usan hoy provienen de la herbolaria precolombina, como la infusión de yoloxóchitl para las fiebres o la de toloache como abortivo, pero en la antigüedad se usaban muchas otras con muy distintas indicaciones. Es probable que dentro de esta riqueza tradicional todavía se puedan encontrar algunas otras sustancias con uso terapéutico real y efectivo, pero tal sugestión requiere estudios científicos críticos y religiosos.

Se dice en textos antiguos, que una de las premisas del Sacerdote - Medico era la de impresionar y subyugar a sus pacientes, así que se hacían acompañar de una extensa gama de extraña y misteriosa "panfernalia" de objetos que creaba un clima de sugestión, misterio y magia.

La citada "Utilería" se venía a componer básicamente de conchas, alas de aguilas, madejas de cabellos de muertos, plantas de tabaco y de docenas de elementos a cual mas llamativo y misterioso.

Otro de los nombres del sacerdote - medico, además de "Ticitl" era el de "Tetla - Acuicilique" que significaba: "Los que extraen las piedras..."

Y es que la primera acción del Sacerdote-Medico era la de reconocer con sus dedos, el cuerpo semidesnudo del paciente, ya que debía de "localizar" el lugar exacto de un punto denominado "La Saeta Encantada" es decir una especie de lugar en el que había entrado en el cuerpo del enfermo una diminuta "flecha" con el mal, sin que nadie la hubiese podido ver.

Con su innata habilidad y poder de sugestión en muchas ocasiones esos sacerdotes ya practicaban el denominado "Efecto Placebo". Es decir suministrar al paciente algo totalmente inocuo e ineficaz, pero que producía al paciente un efecto semejante al de la curación, y que después se ha seguido utilizando por la medicina moderna.

En muchas ocasiones, también practicaban al enfermo una serie de misteriosos masajes, cuando se veían incapaces de determinar el exacto origen de la enfermedad. El sacerdote suministraba al enfermo una especie de narcótico de la familia de la belladona, mediante el cual se conseguía dormir al paciente y por medio de hábiles y sugestivas preguntas inquirirle como habría sufrido "El Mal" para poder luego encontrar una manera de curarlo.

Cualquier mal físico o mental, nunca podía ser visto y considerado como una acción natural, ya que se consideraba que era enviado por "Acción Directa de los Dioses".

Sanaciones
Cuando el misterioso "Dios de las Lluvias" el llamado temerosa y reverencialmente se enojaba, podía extender milagrosamente enfermedades como la lepra y las ulceras en cualquier parte del cuerpo de cualquier persona.

Se decía que quienes practicaban "el incesto" podían ser castigados,  que venia a ser una "Muerte de Amor". 

El remedio más eficaz que efectuaban los Brujos-Sanadores era invocar la protección del "Genio del Deseo" . Después acto seguido conducían al enfermo a practicar una serie de misteriosos rituales que consistían en una serie de baños de vapor, junto con el rezo de unas misteriosas oraciones.

La medicina  tuvo un gran grado de desarrollo. Con su conocimiento de la naturaleza distinguieron propiedades curativas en diversos minerales y plantas. Los sacrificios humanos religiosos (que incluían la extracción del corazón y el desmembramiento del cuerpo) favorecieron un buen conocimiento de anatomía.
Sabían curar fracturas, mordeduras de serpientes. Posiblemente hubo "odontólogos" encargados de realizar deformaciones dentales.
Aunque la medicina era practicada por hombres y mujeres, parece ser que sólo las mujeres podrían encargarse de ayudar en los partos. La medicina estuvo muy ligada a la magia, pero el hecho de no atribuir la causa científicamente correcta a cada enfermedad no significó que no se aplicase el remedio conveniente.

Remedios
Debido a la alimentación básica del maíz y a que consumían poca carne, los aztecas sufrían enfermedades originadas por este desequilibrio.

Otra enfermedad muy frecuente eran "Los Ojos Irritados" que se trataba con la raíz del "Metlatxochtl" mezclada con leche materna. Pero quien sufría esta enfermedad no podía mantener relaciones sexuales y estaba obligado a llevar colgado de su cuello un cristal y a sujetar en su brazo derecho el ojo de un zorro.

En una determinada fecha apareció un misterioso "Grimorio" llamado "Herbario Azteca de la Cruz de Badiano" que asombró a propios y extraños, ya que en sus paginas explicaba la forma de curar las cataratas y los tumores de ojos, con métodos que al ser examinados por la medicina actual, han llegado a considerarse eficaces.

Las enfermedades de resfriados y catarros se cuidaban con inhalaciones de la planta denominada "A-Toch-Ietl" que venía a ser muy parecida al poleo o poleo - menta de hoy en dia.